Como aquel roble

Si, yo conocí a Yuliana, era una joven tonta pero divertida, disfrutaba de correr en las tardes y saludar a todo el que se encontrase en su camino; nunca vio la vida de una forma triste, a mi modo de ver ella siempre tenía la respuesta bajo el brazo, había nacido en una cuna sencilla como la mayoría de este pueblo, su madre no era la gran cosa y su padre fue un desgraciado que la abandono de pequeña. Claro que conocí a Yuliana, vivía bajo la sombra de aquel cedro que está en el fondo del parque y cantaba todas las tardes al cielo una canción de cuna estaba en medio de un mundo que ni usted ni yo podríamos comprender. Yuliana salía a diario por las mañanas cuando el sol aun no aparecía, media su tiempo en canciones y en pensamientos al aire libre, corría unos quinientos metros hacia el lago; nunca supe que hacia allí, como sabrás un viejo como yo no puede abandonar el parque, sin embargo, siempre amaba verla sonreír, hasta que un día no la volví a ver, fue en ese momento que mi corazón sintió un vacío tan grande, como cuando la planta no ve la lluvia, sabe que va a morir pero no puede detenerlo, esa fue la sensación de mi pecho, no estaba más su sonrisa, su carisma y mucho menos esa ternura con la que decía buenos días.

 

Yuliana amaba las flores, veía dibujos en cada nube y hablaba con los peces, era especial, muchos dirían que estaba loca, pero otros simplemente la veíamos como un caso particular, un ser de la tierra que daba alegría a este pueblo, su vida no fue de oro. No sé si sabían que fue huérfana a los doce años y que el resto de su familia no permitió que viviera lejos del pueblo. Ella siempre sabia la respuesta a todo, tenía en su pecho una energía que purificaba, era sencilla, amable, tenía un amigo, ese viejo que está allí sentado en el banco de madera blanca mirando el cedro al final de la calle, ese mismo siempre esperaba a la tarde a ver cuando ella volvía a casa, esperando aquella sonrisa que nos hacía felices.

 

¿Qué si era mi Amiga?, no, nunca fue mi amiga, siempre la considere un fenómeno, alguien con quien estas solo por conveniencia, ella se creía especial, estaba segura de que era algo diferente a todas las demás personas del pueblo, sentía que tenía un don con la tierra; ¡vaya loca! Igual que su madre; ¿su madre dices? Si una señora regordeta, sucia y mal vestida le gustaba danzar bajo la lluvia agradeciendo al cielo por el agua que caía, saludaba a todo el pueblo y a los turistas inclusive, era tan patética que nadie le prestaba atención, siempre pregonaba que algún día sería expiada de sus pecados y sería coronada, solo dios sabe qué tipo de corona recibió.


A veces pienso en Yuliana y la extraño, Aurelio ladra cada que me ve llorar cuando miro los prados por los que jugaba alegremente; las flores no crecieron jamás, la vida continua y solo poco la recordamos, a veces parece que la veo saltar y reír bajo la lluvia, escucho sus canción favorita y repito a mí mismo mientras escucho la lluvia "Sola en la noche, triste y callada brilla la luna en su manto de estrellas, agua de lluvia, que fluyes alegre vive el presente y deja indeleble…"  Era simplemente excepcional, pero ahora solo vive en aquellos sauces, cedros, lagos y praderas, ahora Yuliana solo existe en la memoria, al fin y al cabo, es lo que pasa con la vida no, solo existe en la memoria y como los grandes robles que sobreviven a las grandes ventiscas intento mantener su recuerdo.

 

Yuliana era especial era única pero también era rara, curiosa, amable tal vez ella era lo que todos quisimos ser…

 

¿Qué cosa dices? Si tal vez ella era libre, si yo creo que ella era libre.

 

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