Fin del mundo número... Ya qué espero se acabe
Y
si, ahí estaba yo sobreviviendo a otro casi fin del mundo, sentado en medio de
la nada esperando que alguna señal divina me dijera que estaba equivocado y que
había hecho todo mal.
Hace
muchos años había contado más de tres fines del mundo: el cambio de siglo, el
calendario maya, los grandes problemas de la primera década de los 2000; y todos
tenían algo similar, parecía que todo iba a por fin terminar, sin embargo, la
vida siempre ha encontrado la manera de sobrevivir y seguir fuerte e intocable,
mientras que yo, bueno eso es otra historia diferente. Si alguna vez tuviera que contar mi historia
creo que sería un complejo de pequeñas narrativas que llevarían a un lugar determinado,
y en ese lugar estaría yo sentado en mitad de una habitación pensando en la
nada esperando una señal divina.
Recuerdo
el día en que la tierra se “detuvo” y si, me refiero al día en que todos los
seres humanos exceptuando aquellos que trabajan para salvar vidas, fuimos
encerrados, confinados a estar en una pequeña cárcel de cuatro paredes, el
problema es que para mi no era una cárcel exterior sino interior, pues mis
pensamientos estaban encapsulados en muros de acero y concreto inexplotables.
Ese día, las personas enloquecieron y trajeron a mi mente todas las películas de
fin del mundo y zombis que pudieran existir, es mas por un momento pensé en
hacer lanzas caseras con cuchillos y escobas para defenderme, sin embargo, después
entendí que, aunque era grave la situación no era de esa magnitud, pero me mentí
a mi mismo por mucho tiempo.
Primero
el virus se expandió en Asia, así los grandes países fueron cayendo uno por uno,
Europa, Oceanía, África y finalmente América; las aerolíneas fueron las
encargadas de expandir su rango de acción por todo el mundo, primero los mas
ancianos, luego los jóvenes y misteriosamente los niños si eran infectados no sufrían
mayor consecuencia, sin embargo, pronto estuvo hasta en la ropa que cargábamos y
así la vida empezó a detenerse y los seres dueños del planeta empezaron a recuperar
su territorio, animales en medio de las grandes ciudades donde días atrás solo podrías
ver grandes atascos de vehículos contaminando el planeta y fui así como la
tierra respiro, el problema es que no sabíamos que venía después de ese
respiro.
Todo para mi empezó cuando creíamos que las amenazas solo existían en nuestro país, como todo narcisista creía que nada nos podría afectar, me encontraba en mi trabajo en un día común con mis amigos… Ahora no están y por tu culpa, los abandonaste como todo lo que has dejado de lado en la vida… ¡Cállate! … Como iba diciendo, todo iba bien hasta ese día, en las noticias habían anunciado algunos brotes de esta enfermedad en algunos lugares cercanos, pero ninguno en mi país así que todos estábamos tranquilos, sin embargo, todo paso en menos de un abrir y cerrar de ojos.
Tu lo sabes bien, fuiste el culpable, siempre eres el culpable,
nunca has escapado a todos los fracasos que te rodean, es tu culpa siempre
estar solo, sentirte vacío, tu mismo buscas ese destino para ti.
Pero
nadie quiso escapar conmigo, todos me dieron la espalda.
Sigue diciéndote eso a ti mismo y deja de llorar que no
vale la pena.
No
es justo, deja de atormentarme, déjame en paz yo solo quiero estar tranquilo.
¿Dejarte en paz? Si yo soy tu y tú eres yo.
YA
BASTA
Ese
domingo nos indicaron que debíamos estar en casa a partir del próximo martes debido
a que en un abrir y cerrar de ojos medio país estaba contagiado, me dirigí a
casa a regañadientes y estuve esperando en silencio durante semanas a que esto
pasará rápido y hoy son dos años en que no ha menguado al contrario ha empezado
a empeorar. Al principio los infectados solo tenían problemas para respirar y alimentarse,
sin embargo, los científicos empezaron a descifrar el orden de síntomas que te
llevaban al final. La primera etapa la llamaron el resfriado, es aquí donde
todos tenían tanto miedo y muchas personas se suicidaban pensando que pasarían
de etapa debido a que era improbable determinar si era un resfriado común o el
virus de trastorno intracerebral o VTC, fue llamado así debido a que se
encargaba de atacar el cerebro en las siguientes fases generando un fallo real
a todo el organismo y convirtiéndolo en polvo. La segunda etapa fue llamada el
ausentismo, pues todos los infectados se ausentaban mentalmente del plano
terrenal y se quedaban horas mirando un punto y empezaban a olvidar las cosas y
esto daba apertura a la tercera etapa y quizás la más difícil y contagiosa de
todas; aquí tu cuerpo empieza a fallar, el problema es que no lo rige un patrón
pues tu puedes enfermar todo tu cuerpo inmediatamente o por secciones, el
problema es que es un sufrimiento en solitario debido a que si alguien se te
acerca será contagiado inmediatamente; en esta etapa fue donde murió la mayoría
del planeta pues nadie estaba preparado para dejar ir a sus seres queridos y
verlos sufrir en solitario.
La última y cuarta etapa la llamaron la 5G, por que solo tardaba 5 segundos en que tu cuerpo se desplomara y fallecieras y de tu cuerpo salieran miles de diminutas partículas del VTC que a ojo de microscopio serian como arañitas cerebrales. Fue entonces cuando la sociedad encerrada en sus propias casas empezó a colapsar pues eran espacios pequeños donde estaban todos juntos sufriendo una suerte ya escrita, mientras que yo, pues tenía la desgracia de ser inmune al VTC pues este evitaba a las personas con algún problema de trastorno psicológico.
Así
es, tuve que ver morir a todas las personas a mi alrededor una por una las vi
llorar y gritar de dolor, los vi ausentarse por horas mirando un muro, el cielo
o mirándose fijamente mientras sostenían una taza de café; no fue una escena bonita,
es un recuerdo que quisiera olvidar…
¿Olvidar? si tu
pudiste haber hecho mas para proteger a los demás.
Pero
¿Cómo? Si hice todo lo que pude
Ja no me hagas reír, ser inmune no te quita que puedas cargar
y contagiar el virus.
Acaso
fui yo el que los asesino a todos, soy el causante de todo el dolor, soy yo
quien hizo tanto daño…
Al final fui yo. Lo lamento.
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