A quien me visite.

 

Sonreía lentamente y recordaba cuando se preguntó mil veces, ¿Aun crees en la felicidad? y otras tantas veces que se respondió a si mismo: No sé; Su madre lo llevaba ignorando más de cuatro meses seguidos por simplemente ser gay, su padre, se comportaba como si nunca hubiera tenido sexo con su esposa para crear esa abominación de poco hombre que tenía en su mismo techo, sus hermanas y hermanos le respondían por educación  mientras él se encontraba sonriendo sentado en  el cubículo del baño  mientras sus lágrimas las cuales no ocultaban su gesto de tristeza y desesperación, caían al charco de  sangre que salía de sus venas, sus ojos color verde se dilataban segundo a segundo mientras esperaba la muerte a una mujer vestida de negro que cargaba en su mano esquelita con una gran hoz viniera para llevarse su pobre alma a las llamas del averno, sin embargo, apareció una mujer esbelta, con cabello negro, ojos azules como el océano, y una piel tan delicada como las rosas, lo cogió en sus brazos y lo sentó mientras deliraba para entablar una conversación corta con él; lo saludo amablemente y empezó hablar:

Hola Querido que se siente morir.

- La verdad no es una gran cosa, los recuerdos se graban permanentemente    en tu cabeza y no puedes salir de ellos

Y ¿Por qué lo hiciste?

- Mi vida no es la gran cosa y no creo que valga mucho así que no tenía más solución

Estas seguro que quieres irte 

- Completamente Llévame hasta lo más lejos de la tierra, y enciérrame en las cárceles de la soledad

Y esperas ¿Qué eso sea diferente a lo que vives ahora?

- No lo sé Solo quiero no vivir más en la tierra y quiero entender de una vez que la felicidad no existe

Para ti la felicidad si existía que cambio ahora el hecho que seas gay no te hace poco feliz

- No, simplemente la vida me traicionó, y nunca fui feliz, siempre viví triste y vacío.

Y por qué no lo intentas, la vida no te traiciona, tú mismo lo hiciste.

- Sabes solo quiero que me lleves está bien no quiero responder más preguntas.

Está Bien, Ese es mi trabajo "uno tiene que hacer lo que tiene que hacer"(suspiró)

La muerte tomo su hoz degolló su cuello y cogió el alma lentamente mientras gritaba, despareció en la oscuridad mientras, foto a foto, recuerdo a recuerdo, sentimiento a sentimiento se iba cuidadosamente hasta que el nacimiento de aquel joven jamás existió en los libros del destino.

 

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